Sobre el rol materno

>>      29 Noviembre, 2019
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Paulina Schmidt
Cómo viven las mujeres la maternidad. La reflexión de la psicóloga Silvana Savoini para deconstruir esa mirada idealizada que todavía persiste en torno a la crianza y el lugar que ocupan.

“La exigencia de los mandatos sociales, incluso la autoexigencia que tienen las mujeres todavía sostienen ese prototipo de madre abnegada con sesgos de mujer maravilla”. Para la psicóloga y sexóloga Silvana Savoini, deconstruir esa imagen idealizada de la maternidad significa cuestionar tanto los atributos asignados a ese rol como los mitos que rodean la llegada de un hijo.  

“Existen palabras que nos enseñaron en relación al maternar y que podemos reformularnos, tales como sacrificio, renuncia, abnegación, y pureza”, señala. La especialista dialogó con la web De Grandes y Chicos sobre el deseo de ser madre, los temores y las exigencias que deben afrontar las mujeres. Este viernes 29 de noviembre a las 18.30 ofrecerá una charla bajo el título "Desconstruir la maternidad", entre lo ideal, lo real y lo posible. Será en la sede de gobierno de la UNR (Maipú 1065) a las a las 18.30.

 

- ¿Por qué se idealizó durante tanto tiempo la maternidad?

- Lo primero que hay que pensar es que esa idealización no es exclusiva de las mujeres, sino de la sociedad en su conjunto. Más que de la maternidad, hablamos del hecho de maternar como forma de poner en acto el deseo de ser madre. La reproducción es genética, pero la decisión de maternar no. La relación madre hijo tal como la entendemos en la modernidad, tuvo con ver con ciertas coyunturas socio políticas y la manera de concebir la institución matrimonial o familiar. Son entramados funcionales a un modelo de producción que necesitaba de los roles así establecidos.  Por eso es que hablamos de la deconstrucción de esa imagen mental colectiva.

- ¿Es posible deconstruir esta mirada? ¿De qué manera?

- Por supuesto que es posible, aunque no digo que sea fácil. La manera es cuestionar aquello que damos por sentado, y no sólo los mandatos sociales sino los atributos que consideramos asignados a ese rol. Por ejemplo, hay palabras que nos han enseñado en relación al maternar y que podemos reformularnos, tales como: sacrificio, renuncia, abnegación, y pureza. La “sagrada” madre de familia ha extinguido el deseo sexual de tantas mujeres en la convicción de que al convertirse en madres, debían resignificar sus cuerpos, empezando por los pechos, que pasan de la función erótica a la función nutricia del amamantar. Preguntar y cuestionar la doble moral que separó a las mujeres de familia de las otras, deseantes y deseables. Esta es una de las tantas dimensiones a deconstruir.

 

- ¿Cómo viven hoy las mujeres la maternidad?

- La mujer actualmente se ha empoderado en relación a muchos derechos, como el de desarrollarse profesional o laboralmente. Pero todavía queda un recorrido muy largo para que se equiparen las responsabilidades en relación a la crianza de los hijos. Muchas mujeres siguen funcionando según los estereotipos de rol de género por sus propias creencias de que deben hacerse cargo de casi todo lo relativo al cuidado de los hijos. Entonces el maternar las propulsa a situaciones dilemáticas en la distribución del uso del tiempo. Eso produce angustia, culpas, y estrés por la sobrecarga que implica hacerse cargo de la crianza, el trabajo doméstico (que también suelen asumir como propio) y el trabajo remunerado dentro del mercado. Esto no quita que hayan momentos de disfrute de la maternidad, ni significa que la solución sea desistir de ese proyecto, pero lo que vemos hoy en día es un malestar recurrente.

- Según tu experiencia como profesional, qué cosas o situaciones son las que más preocupan hoy a las mamás?

- Las preocupaciones varían acorde a las etapas del maternar. Mucho antes de la llegada de un hijo aparecen las inquietudes en relación a la posibilidad de concebir. Esas inquietudes han existido siempre, pero existen factores que las agudizan hoy en día. La existencia de nueva tecnología médica, que permite tener más información detallada respecto a la fertilidad. Eso es bueno por un lado pero es ansiógeno por otro. Cuando yo decidí maternar, por ejemplo, no se hablaba de reserva ovárica ni existían una serie de estudios que hoy se disponen.

 

- También cambiaron los modos de establecer y sostener los vínculos sexo afectivos.

- En ese nuevo escenario los rangos etáreos en los que una mujer decide maternar son más tardíos que en otros momentos, y la presión del reloj biológico se juega en los límites, por lo que entran en juego nuevos recursos como la crío conservación de óvulos. En los contextos actuales también hay otros modelos de familia, homoparentales, monoparentales, entonces los proyectos y las vivencias asociadas se diversifican cada vez más.

 

- De acuerdo a los cambios sociales y la revalorización del rol de la mujer, ¿notas que se tiene una mirada menos exigente hacia las madres?

- La exigencia de los mandatos sociales y las autoexigencias de las mujeres madres, varían en función de la posibilidad de deconstruir el prototipo de madre abnegada con sesgos de “mujer maravilla” que tiene que poder con todo. Las exigencias merman en la medida que una mujer puede deshacerse de los “tengo que”, es suficiente con armar una lista de “tengo que” al comienzo del día y ver cuántos de ellos realmente fuimos capaces de poner en cuestión. El primer mandato a destituir es el de ser una mujer y madre perfecta, abrazar la imperfección y las vulnerabilidades, es muy relajante.

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